miércoles, agosto 22, 2007

noviazgo microondas



Noviazgo microondas


por Marco A. Vega

El libro Los 12 tipos de noviazgo más comunes explica aquellas relaciones que se confunden como noviazgos pero que más bien perjudica a las personas involucradas. En este artículo, el autor describe uno tipo: el noviazgo microondas y cómo daña a aquel que decide invertir su tiempo en esta relación.
Solo un par de minutos suena la campanilla y ya está caliente. Por eso fueron inventados los microondas, para apresurar las cosas y que la comida esté lista más que con el proceso normal. Incluso hay algunos que, como yo, sacamos la comida antes de que pasen los dos minutos. ¿No te ha pasado?
Este sociedad nos ha invadido con sexo, desde el anuncio de una aspirina hasta el anuncio de agua cristalina. Todos muestran a mujeres y hombres con cuerpos esculturales como yo. ¿Cómo yo hubiera querido tenerlo? De todos los olores, sabores, colores y formas.
Todos los comerciales, series de televisión, novelas, películas (en muchos casos basura internacional de importación) envían mensajes directos, sin piedad, sin nada de misericordia, sin dulzura, sin amor. Comerciales que nos atacan directamente y sin pensar. De tal forma que estamos predispuestos en nuestras relaciones a tratar de repetir lo que nuestra mente tiene por natural, fascinante y lleno de supuestos placeres.
Es allí donde nacen las relaciones microondas. Han pasado del amor a la pasión, o sea, que en menos de dos minutos de estar juntos, suena la campanilla y ya los dos están listos para la foto (listos para la foto: dícese de una pareja que están ardiendo de deseo por tener relaciones sexuales.)
El diálogo se ha perdido, ya no se comunican, solamente con gemidos indecibles o miradas de vacas locas. Las respiraciones se vuelven más profundas y las manos ya no saben que más tocar. (Están poseídos por un espíritu de pulpo: solo manos).
Es muy fácil creer que todo eso es amor. Pero uno de los principios más importantes cuando se ama es dar, no pedir. Y en estas relaciones sólo piensan en satisfacer sus deseos personales. Se vuelven egoístas, sólo piensan en sí mismos, no en consecuencias ni en futuros. No en proyectos ni en sueños. Puede más la pasión que el amor.
Rolando me dijo que su novia quería tener sexo con él porque lo amaba. Fue la misma frase que el anterior novio de ella utilizó para acostarse con ella la primera vez. Ella lo ve como algo normal, en los dos casos tuvo relaciones sexuales por amor. ¡Qué ironía! Ahora no está con ninguno de los dos.
Alguien dijo una vez que las mujeres dan sexo para recibir amor y los hombres dan amor para recibir sexo. Esta es la expresión más machista que he escuchado pero al mismo tiempo la más cierta.
¿Cuántas veces debo tener relaciones sexuales para descubrir que tengo dignidad? ¿Cuántas veces debo entregar mi cuerpo para sentir amor de verdad? ¿Cuántas veces debo probar lo valiente que soy al destruir otras vidas y destruir al mismo tiempo la mía?
La verdadera prueba de amor se da cuando la pareja es capaz de apagar el microondas y sustituirlo por comunicación, por abrazos sin malicia, por miradas a los ojos y no a las curvas, por conversaciones del futuro y no pequeños placeres del presente.
El microondas tiene varias características:
Calienta sólo por un rato. Esto en otras palabras significa que son amores pasajeros.
Al sonar la campana todo se acaba. Es cuestión de esperar que haya un pequeño problema, un campanazo por allí y todo se acaba. Igual ya tuvieron lo que querían.
Sirve para muchos y diferentes platos. Las personas involucradas en las relaciones microondas, entran en el círculo vicioso. ¡Sexo, le dejo o me deja, busco otro! ¡Sexo, le dejo o me deja busco otro....! Una vez que me perdí el respeto ya lo demás no importa. Nos convertimos no en plato de segunda mesa, sino de todas las mesas.
Seguirán destruyéndose si no apagan el microondas y destruyendo a los que quieran calentar su alimento de amor en ellos.